Cuándo viajar a Nueva York



Para organizar nuestro viaje a Nueva York, a parte de ver de cuando disponemos del tiempo necesario para ir, un detalle que debemos tener muy en cuenta cuando lo estamos organizando es la época del año en la que queremos ir.

Según la época del año en la que decidimos ir a Nueva York nos podemos encontrar desde nieve y temperaturas bajo cero, hasta un calor agobiante fruto de las altas temperaturas y la gran humedad de la zona. Por lo tanto, os vamos a explicar a continuación el tiempo que suele hacer a lo largo del año y así, podéis escoger la época del año que más os guste para visitar esta gran ciudad.

Las temperaturas más extremas se encuentran en verano y en invierno, mientras que las temperaturas más templadas y moderadas son en primavera y en otoño. Teniendo esto en cuenta, las mejores épocas para viajar son la primavera (Mayo o Junio) y el otoño (Septiembre y Octubre). Aún así, siempre es bueno llevar una chaqueta entre nuestro equipaje por si algún día refresca un poco, sobre todo por las noches.

La ciudad de Nueva York se encuentra situada a una latitud similar que Madrid pero, pese a eso, no es una ciudad tan cálida como la capital de España. El clima de la ciudad norteamericana es húmedo continental, a causa de los vientos procedentes del interior del continente.

En verano la temperatura es templada y podemos alcanzar los 30º C. Sin embargo, teniendo en cuenta la gran humedad que nos podemos encontrar, la sensación puede ser un poco agobiante.

En invierno la temperatura es fría y normalmente llega a nevar, aunque el espesor suele ser inferior a 1 metro. En los primeros meses del año las temperaturas mínimas están bajo cero (sobre unos -5º C) y las máximas superan por poco los 0º C (sobre los 2º C). Si a esto le sumamos la humedad o la lluvia (o nieve según los casos), para que el viaje resulte cómodo quizás es mejor hacerlo en otra época.

De todas formas, sea la época elegida para viajar a Nueva York, siempre podemos encontrarnos con las lluvias y la niebla. Un fenómeno muy poco habitual en la zona, pero que no por ello es descartable, es la acción de los huracanes, como el ocurrido en 1981 cuando hubo inundaciones en Manhattan.